23 de abril de 2013

Amar a Dios


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Cierto día estaba orando y empece a sentir la presencia del Espíritu Santo. Como es mi costumbre, acompañé este tiempo con una canción que ministró mi corazón.
Esa canción es "En tu libertad" - Hillsong ; (link arriba)
 la cual quisiera compartirla con todos ustedes. Habla de la libertad que nos trae amar a Dios, no teniendo nada que esconder... así como era antes, en el jardín de Edén. 

Amor, temor y santidad... tres verdades que no pueden separarse... 

Esta canción me ministró cuando pasé por un tiempo muy difícil en mi vida, lo único que pude hacer en ese momento fue adorar a Dios con estos versos tan hermosos:

"Te amo Dios,
me rescataste,
eres TODO lo que quiero
eres TODO lo que necesito".

Dale un tiempo a Dios para ministrar su corazón, porque cuando tú lo haces Él te llena de su fuerza y de su poder. Todo problema se ve disminuido, toda tristeza y soledad se va.

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Espero continuar escribiendo en los siguientes días, no olviden agradecer a Dios por todas las cosas que les suceden; y pedir perdón SIEMPRE.

"La voluntad del Señor es nuestra santificación". Hasta pronto.
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9 de abril de 2012


“Y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe”
(1Jn. 2:27).

A primera vista este versículo plantea algunos problemas. Si no necesitamos que nadie nos enseñe, ¿por qué el Señor resucitado estableció maestros para edificar a los santos para la obra del ministerio? (Efe. 4:11-12)

Para poder entender lo que Juan está diciendo, será de gran ayuda conocer el trasfondo de su carta. Cuando la escribió, la iglesia estaba siendo acosada por falsos maestros conocidos como gnósticos. Estos herejes habían profesado alguna vez ser creyentes sinceros en el Señor Jesús y formaban parte de las asambleas locales. Pero al paso del tiempo comenzaron a promover sus falsas ideas acerca de la humanidad y deidad de Cristo.

Decían tener un conocimiento superior, de aquí les vino el nombre de gnósticos, de la palabra griega gnosis: “conocer”. Probablemente, el mensaje que transmitían a los cristianos sonaba así: “Lo que tienes es bueno, pero nosotros tenemos una verdad extra. Podemos llevarte más allá de las simples enseñanzas e iniciarte en nuevos y más profundos misterios. Si deseas llegar a la madurez y la plena realización, necesitas de nuestra enseñanza”.

Pero Juan advierte a los cristianos que todo esto es un engaño. No necesitan a ninguno de estos impostores para que les enseñen. Tienen al Espíritu Santo. Tienen la Palabra de Verdad y tienen maestros ordenados por Dios. El Espíritu Santo les capacita para discernir entre la verdad y el error. La fe cristiana ha sido una vez dada a los santos (Jud.1:3) y cualquier cosa que pretenda añadirse es fraudulenta. Los maestros cristianos son necesarios para explicar y aplicar las Escrituras, pero nunca deben ir más allá de lo que está escrito.

Juan sería el último en negar la necesidad de los maestros en la iglesia porque él mismo era un maestro por excelencia. Pero también era el primero en insistir en que el Espíritu Santo es la autoridad más alta, y que guía a Su pueblo a toda la verdad a través de las páginas de la Santa Escritura.
La veracidad de toda enseñanza debe ser probada por medio de la Biblia. Si alguna pretendida enseñanza es una añadidura y reclama igual autoridad, o no coincide con la Biblia, debe ser rechazada.
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7 de abril de 2012


“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos”. (Heb_4:12a).

Un estudiante cristiano universitario testificaba a otro que venía de un seminario liberal. Cuando en el transcurso de la conversación el creyente citó un versículo, el seminarista le dijo: “No creo en la Biblia”. Un poco más adelante el cristiano volvió a citar otro versículo, pero el seminarista, incómodo, replicó: “Ya te dije que no creo en la Biblia”. La tercera vez que el cristiano citó un versículo más, el seminarista se puso tan nervioso que explotó: “No me cites la Biblia. Te he dicho ya que no creo en ella”. Para entonces el creyente se sentía completamente derrotado y frustrado. Pensó que como ganador de almas era todo un fracaso.

Aconteció que el Dr. H. A. Ironside había sido invitado esa misma noche a su casa a cenar. Estaban a la mesa cuando el estudiante cristiano compartió su experiencia decepcionante con aquel seminarista. Entonces le preguntó al Dr. Ironside: “Cuando está tratando de testificarle a alguien y éste le dice: ‘No creo en la Biblia’, ¿qué hace?” El Dr. Ironside contestó con una sonrisa: “Simplemente cito más de ella”. éste es un consejo excelente para cualquier posible ganador de almas. Cuando la gente dice que no cree en la Biblia, simplemente cítala más veces. La Palabra de Dios es viva y poderosa. Ejerce un poderoso efecto sobre quien la escucha aun cuando no la crea.

Imaginemos a dos hombres en duelo. Uno le dice al otro: “No creo que tu espada sea de acero verdadero”. ¿Qué sucede? ¿Acaso el otro entrega su espada y admite la derrota? ¿Le da un discurso científico sobre el contenido de carbón y la maleabilidad del metal? ¡Qué ridículo! La da una buena estocada a su oponente, y le deja sentir cuán real es su espada. Así sucede con la Biblia. Ella es la espada del Espíritu y hay que usarla, más que defenderla. Ya se defiende bien sola.

No niego que haya lugar para las pruebas de la inspiración de las Escrituras en la apologética. Estas pruebas son valiosas y útiles para confirmar la fe de aquellos que ya son salvos, pero sólo en muy pocos casos éstas ayudan a que la gente venga a la fe que salva. Por regla general, la gente no se convence por razonamientos o argumentos humanos. Lo que los hombres necesitan es que se les confronte con la poderosa Palabra de Dios. Un solo texto bíblico vale más que miles de nuestros argumentos e ilustraciones.

Esto destaca la importancia de memorizar la Escritura. Si no la memorizamos, el Espíritu no podrá sacarla a la luz en el momento oportuno. Pero la idea central es que Dios no ha prometido honrar mis palabras sino las Suyas. Así que al tratar con los inconversos, debemos usar generosamente la espada del Espíritu y observar cómo, por un milagro de la gracia, produce convicción y conversión. 
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6 de abril de 2012

Una ofrenda agradable a Dios


“Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; OLOR FRAGANTE, SACRIFICIO ACEPTO DELANTE DE DIOS” (Filipenses 4:18).

L
a carta de Pablo a los filipenses fue un reconocimiento a la ofrenda de amor que había recibido de los creyentes de Filipo. Probablemente se trataba de dinero. Lo sorprendente es la manera en la que el apóstol magnifica este obsequio. Lo describe como: “olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios”. En Efe. 5:2 utiliza una expresión similar para describir el gran don de Cristo ofrecido en el Calvario: “ofrenda y sacrificio de olor fragante”. Es impresionante pensar que una ofrenda dada por los hombres a un siervo del Señor se festeje con un lenguaje similar a aquel con el que se describe al Don Inefable.
J. H. Jowett comenta con gran elegancia al respecto: “¡Qué inmenso es, entonces, el significado de una bondad aparentemente local! Pensaban que ministraban tan sólo a un hombre pobre, y en realidad acudieron en ayuda del mismo Rey. Imaginaron que la fragancia estaría confinada a un estrecho e insignificante vecindario, y he aquí, el dulce aroma se esparció por todo el universo. Creían que trataban solamente con Pablo, y encontraron que ministraban al Salvador y Señor de Pablo”.
Cuando comprendemos la verdadera naturaleza espiritual del ofrendar cristiano y su amplio alcance de influencia, dejamos de dar a regañadientes o por necesidad. Nos inmunizamos para siempre contra los trucos de aquellos profesionales que extorsionan las conciencias de muchos levantando fondos recurriendo a toda clase de zalamería, patetismo o comedia. Descubrimos que dar es una forma de servicio sacerdotal y no una imposición legalista. Damos porque amamos, y amamos dar.
La verdad admirable de que mi minúscula ofrenda al Gran Dios llena de fragancia el salón del trono del universo, debe llevarme a adorarle humildemente y a ofrendar jubilosamente. La oportunidad de entregar mi ofrenda el domingo ya jamás será un deber aburrido o pesado, sino será un medio verdadero de dar directamente al Señor Jesús como si estuviera corporalmente presente.

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25 de enero de 2012

NUEVA ALIANZA PROVISTA POR LA SANGRE DE CRISTO

“Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros... Sabiendo que fuisteis redimidos no con cosas corruptibles, como oro o plata...sino con la sangre preciosa de Cristo, un cordero sin mancha ...”. (Luc. 22:20,  1Pe. 1 :18-20 y 19).

Las bien conocidas palabras de la Cena del Señor Luc. 22: 20 nos recuerdan que la gloriosa riqueza de la gracia en el Nuevo Testamento son comprados por la sangre derramada de Jesucristo, como Él murió en la cruz por nosotros. "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros". Habitualmente, los creyentes en Cristo, pensamos en el perdón de los pecados al escuchar estas palabras. Ciertamente, el perdón está incluido en las bendiciones aseguradas por la muerte de Nuestro Señor. Nótese, sin embargo, que Jesús no dijo: "Esta copa es el perdón en mi sangre." Él dijo: "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre." 

El nuevo pacto es más que el perdón de los pecados. Como se ilustra anteriormente indicado, las Escrituras revelan que el nuevo pacto tiene tres áreas básicas de las bendiciones. El primero es el perdón de los pecados. "Sus pecados y maldades no me acordaré más" (Heb. 8: 12). En segundo lugar es una relación íntima con el Señor. "Todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el mayor de ellos" (Heb. 8: 11). El tercero es un trabajo interno de la producción de Dios una vida cada vez mejor en nosotros. "Pondré mis leyes en la mente y las escribiré en sus corazones" (Heb. 8: 10). La Palabra de Dios confirma, además, que todas estas bendiciones grandes dependen de la provisión de Dios, no nuestro desempeño. "No es que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de bienestar de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia es de Dios" (2Co. 3: 5). 

¿Cómo puede ser que se convierte en la abundancia espiritual llega a nosotros a través del nuevo pacto de gracia? Bueno, tenga en cuenta el precio de rescate sorprendente y efectivo pagado para establecer este nuevo pacto. "Sabiendo que fuisteis redimidos no con cosas corruptibles, como oro o plata... Pero con la sangre preciosa de Cristo." Adquirido este nuevo pacto no estaba con la riqueza terrenal limitado, como el oro y la plata. Más bien, fue pagado por un sinfín de tesoros celestiales, la sangre de Cristo. No es de extrañar la Nueva Alianza proporciona tal increíbles y efectivos recursos para todos los que dependen de Aquel que murió por ellos.

Una reflexión final - Una porción de la nueva alianza puede a su vez representar el nuevo pacto la Cena del Señor, y convertirse de un "snacks religioso" en una "fiesta espiritual"!

Querido Padre Celestial, has provisto para mí  gracia sobre gracia - - perdón total, relación íntima, capacitación divina. Gracias por derramar la sangre de tu vida para proveer necesidades disponibles irremplazables para mi vida. Padre, por favor trae a mi memoria día a día la riqueza maravillosa de la Nueva Alianza que Tú quieres que incluya a mi fe, a través de Cristo, mi Señor, Amén... 

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5 de diciembre de 2011


LUZ EN OSCURIDAD

Isa 9:2. “El pueblo que andaba en la oscuridad ha visto una gran luz;  sobre los que vivían en densas tinieblas, la luz ha resplandecido”.

Todo el mundo se ve afectado por el primer hombre, Adán, y cada ser humano tiene una acción directa a través Jesucristo, el segundo hombre, cuya muerte, resurrección y ascensión nos afectan a todos. Él es la Luz que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Cristo yacía sobre el pecho de María, y fue acunado en sus brazos para luego liberarnos de las tinieblas. Él nos ha redimido y por ello es posible para nosotros subir por la escalera de su cruz, sobre los ángeles, los principados y potestades, y sentarnos con él en su trono de gloria.

"¡Porque un niño nos ha nacido!" Él es maravilloso, porque en él los extremos más maravillosos se encuentran. Él es el Niño recién nacido, y también es el Anciano de los Días, que llena cualquier vacío. Que crece en el conocimiento, pero en él se guardan las riquezas de la sabiduría eterna. No solo se cuelga en agonía sobre la cruz, sino que da vida a incontables miríadas. No solo es puesto en una tumba prestada, sino que vive para siempre, ¡y la muerte no tiene poder sobre él!

Él es Consejero. Podemos contarles los problemas de nuestro corazón. Pregunta a su consejo, y él no te engañará. Él es el Príncipe de Paz, y "el aumento de su gobierno" en nuevas áreas de nuestra vida interior, en los nuevos departamentos del alma, sobre las nuevas aperturas de su existencia, sobre el incremento de la profundización, lo que aumenta cada vez más, lo dilatado de su imperio; y cuando pasen los años, ello no tendrá fin, porque el alma del hombre es infinita, y que se llevará a la eternidad para llevar a cabo todo el significado del imperio de Cristo sobre nuestra naturaleza.

¿Cuál es su respuesta a la afirmación de Cristo? Os exhorto hoy día para poner humildemente el gobierno de todo lo que se refiere a su vida sobre los hombros de Cristo, y luego encontrará que la alegría y la paz se incrementarán. ¡Tanta alegría como nunca has sabido! La paz como nunca antes había pronunciado dentro de tu corazón (Isa.9: 3).

ORACIÓN: Te damos gracias, oh Dios, por tu hijo, por todo lo que Él ha hecho por nosotros, y vamos a hacer, porque todo lo que ha sido para nosotros, y lo será. Sabemos que Él nos sostiene en su mano fuerte, que nos ama con un amor que no puede dejarnos ir, que somos uno con Él en una unión que nada puede romper. AMEN.

29 de noviembre de 2011

EL MENSAJE DEL SERAFIN

Isa 6:6  "En ese momento voló hacia mí uno de los serafines. Traía en la mano una brasa que, con unas tenazas, había tomado del altar. Con ella me tocó los labios y me dijo: “Mira, esto ha tocado tus labios; tu maldad ha sido borrada, y tu pecado, perdonado."

CADA serafín tiene seis alas. "Con dos cubrían su rostro." Aquí se evidencia, que poseen uno de los más nobles rasgos de carácter, ya sea angélica o humana. El estadista que por debajo de los movimientos humanos se puso a entender el propósito divino. El artista, ya sea en la música, la poesía o la pintura, que descubre una presencia que lo llena de ideales elevados y puros. El científico que se compara con un niño recogiendo guijarros en la orilla de un océano sin límites. Estos se asemejan a los Serafines con el rostro velado.

"Con dos cubrían sus pies" - borramiento de sí mismo y humildad. Si empezamos a pensar y hablar de nosotros mismos y a demostrar que somos de segunda categoría, es posible que sea atractivo y útil; pero no lograremos alcanzar el primer y mejor lugar, porque ello le corresponde a Dios. Los ángeles se olvidaron de su amor por la absorción de Dios. ¡Cuándo vamos a olvidarnos de nosotros mismos en su amor apremiante, a fin de no vivir para nosotros mismos, sino para Aquel que murió por nosotros y resucitó!  

"Con dos lo hicieron volar" - servicio obediente. La tercera parte de nuestra energía se debe gastar con sabiduria. Dos tercios de la comunión y la adoración deben trabajar en el servicio, de lo contrario nos volvemos místicos soñadores. Esa vida se vuelve contagiosa.

"Uno al otro daba voces". Siempre hay un grito saliendo del alma ansiosa, que está bien con Dios, y esto despierta la respuesta en los demás y despierta a los servicios. Un pájaro en el bosque cantando al amanecer se despierta todo el bosque-claro a la música. ¡Los Serafines declaran que toda la tierra está llena de la gloria de Dios!  

El profeta Isaías vio a su necesidad de la limpieza: "Ay de mí que soy un hombre de labios impuros" No necesitamos agonizar con Dios para la limpieza, sino para abrir nuestros corazones en la confesión.  Y lo que sucedrá luego: ¿Inmediatamente uno de los serafines volará a satisfacer nuestras necesidades?. No, será el Señor mismo - He aquí, ésta brasa, saturado de sangre y lleno de llamas, que combina el Calvario y Pentecostés, limpió nuestra iniquidad y la purificación de nuestros pecados. A continuación, vamos a gritar: "¡Aquí estoy, envíame a mí". Redimidos, perdonados y limpiados. 

ORACIÓN: Danos, Señor, más amor por ti, que el amor de un ángel, porque tú nos has redimido. Nos das la rapidez de la obediencia de un ángel; para que podamos cumplir tus mandamientos, y escuchar la voz de tu palabra. Limpianos de toda maldad y la purga del pecado, y usanos en tu servicio. Amén.