18 de octubre de 2014

MENTES REPROBADAS


       A veces no comprendemos por qué dentro de la misma iglesia hay tanta gente desleal o creemos que porque estamos en la iglesia, todo nos va a ir mejor en nuestras relaciones; sin embargo Pablo en su epístola a los Romanos nos habla que existirán este tipo de personas y nos explica acerca de ellos: 

Rom 1:21  "Pues habiendo conocido a Dios,  no le glorificaron como a Dios,  ni le dieron gracias,  sino que se envanecieron en sus razonamientos,  y su necio corazón fue entenebrecido".

Todo empieza con el orgullo, igual que en el principio... cuando emergió el BIEN y el MAL... cuando Luzbella quiso ser más que el Creador; cuando Caín se levantó contra su hermano porque él queria ser el mejor y el único... cuando se levanta el discípulo contra su Pastor, porque cree que es mejor y sabe más que él.

La Palabra dice: "pues habiendo conocido a Dios"... es decir, no se refiere a aquellas personas que no conocen de Dios y viven alejados de él porque no han sido iluminados por la Palabra ni confrontados con el pecado. Sino a aquellas que conocen la Palabra, incluso que en un momento tuvieron una relación REAL y genuina con Dios... pero que ello cambió un día.

Y sabemos que toda acción trae una reacción, que todo lo que hacemos el día de hoy tendrá sus consecuencias en el futuro, entonces muy bien explica la Palabra lo que sucederá con estas personas insensatas:

Rom 1:28  "Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios,  Dios los entregó a una mente reprobada,  para hacer cosas que no convienen".

Una mente reprobada es aquella que no sigue los principios bíblicos, sino que cree en su propio entendimiento. Aquellas personas se creen los mejores maestros, los teólogos del milenio... pero no saben que en realidad sus mentes están segadas y que Dios ya no está tomando el control de sus vidas ni guiando sus decisiones... y no lo estará hasta que se arrepientan y cambien de actitud.

Rom 1:31  "necios,  desleales,  sin afecto natural,  implacables,  sin misericordia".

Desleales... sin misericordia... estas personas no les importa más que seguir sus propias motivaciones, sus planes y no están tranquilos hasta lograr lo que se proponen. No les importa dejar sus discípulos o el servicio ni el ministerio que Dios les encargó.

No aceptan la corrección ni los consejos. Al contrario, elijen la mentira y poner excusas. Es decir, se vuelven intratables porque sus mentes han sido nubladas y sus ojos cejados a conocer la verdad. Todo a causa de una puerta abierta que dejaron en sus corazones para que ingresara el orgullo y la rebeldía.

Rom 1:32  "quienes habiendo entendido el juicio de Dios,  que los que practican tales cosas son dignos de muerte,  no sólo las hacen,  sino que también se complacen con los que las practican".

A pesar de que conocen de Dios y que han "entendido" sobre los juicios de Dios, deciden practicar tales cosas, De hecho, no solo se conforman con practicarlas, sino que "jalan" personas para rebelarse contra la autoridad, para dividir ministerios... en resumen, para atentar contra el mismo Dios.

Vemos entonces que significa un gran peligro tener este tipo de personas en las congregaciones, y como les escribí al principio, a veces pensamos que estas características las encontraremos solamente en gente que no es cristiana, pero vemos que en realidad se "escabullen" dentro de la misma iglesia.

Entonces: ¿qué podemos hacer? Una sola cosa: ORAR y pedir discernimiento a Dios para que todos esos lobos disfrazados de ovejas salgan a la luz por medio de las manifestaciones de sus obras y pedir la ayuda de Dios para que sea Él protegiendo su iglesia. 

Es mi oración que el Señor te haya hablado a través de esta reflexión y que te libre del orgullo y la rebeldía. En vez de eso, que seas ejemplo de humildad y obediencia para que tus días se alarguen y seas de renombre para este mundo y la eternidad.

26 de febrero de 2014

El fin de la conquista y el principio de la humildad

"El la historia de América Latina, el concepto de conquista sigue presente en el inconsciente colectivo de nuestros pueblos. Los libros de historia de nuestro vasto continente registran escenas incendiarias de la cristianización católico-romana del maya, el guaraní, el  jíbaro, el inca y el azteca. Sin embargo, los seguidores de Jesús continuamos usando ese lenguaje. Un lenguaje que sin discusión, en la Biblia es parte del vocabulario del Antigua Testamento, pero no está en el Nuevo ni en el de Jesús, y no me refiero a las palabras sino a conceptos.

El mejor líder de la historia no habló de conquistar, pero sí de servir, y su influencia, a través de veinte siglos de historia humana nos sigue susurrando al oído que debemos abandonar esa conceptualización del liderazgo. Nadie quiere ser conquistado, pero todos quieren ser servidos, y esa es la puerta abierta a la relevancia y la influencia.

Si liderazgo es sinónimo de influencia, el liderazgo cristiano tiene que ver con ejercitar la influencia de Cristo y no la de nosotros en la vida de otra persona, y la clave es no intentar conquistarlos sino servirlos.

Lo que sucede es que una influencia que está enraizada en el servicio y no en la posición nace básicamente de un corazón humilde. Allí comienza todo, porque Jesús precisamente lo deja todo para venir a servir". 


(El mejor líder de la historia - Lucas Leys)

24 de febrero de 2014

Vigorosos y verdes

"Bueno es alabarte, oh Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo..." (Sal. 92:1)

En el Salmo 92, el poeta comienza con un elogio a la alabanza: "Bueno es alabarte, oh Señor". ¿Bueno para qué? Bueno para ti y para mi. A nuestra alma le hace inmensamente bien alejarse de la ansiedad mental y llenar las jornadas con alabanza expresada en oración; recibir cada mañana elevando cánticos de gratitud, porque nos colma de alegría.

Nos saca de la angustia y reemplaza nuestra tristeza con cánticos de gozo ante las "obras de sus manos". ¿Y cuál es esa obra? ¡La que el Señor está haciendo en nosotros!

Sal 92:14  "Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes..."

Las palmeras son símbolos de una imponente belleza y los cedros de una fortaleza inquebrantable. Estas son las características de aquellos que han sido "plantados en la casa del Señor" (v. 3). Sus raíces se extienden hasta la profundidad del amor inagotable de Dios.

¿Te parece que tu utilidad para el Señor ha terminado? Permanece en la Palabra de Dios, arraigado y fundamentado en Cristo, y bebiendo de su amor y fidelidad. Entonces, al margen de la edad que tengas, darás fruto, y estarás vigoroso y verde.

LA ALABANZA SURGE NATURALMENTE CUANDO CUENTAS LAS BENDICIONES QUE TIENES.

21 de febrero de 2014

Habito en medio de mi pueblo

Una prominente mujer de Sunem brindaba hospitalidad a Eliseo cada vez que pasaba por allí. Cierto día sugirió a su marido que construyeran una habitación adicional para que el profeta pudiera tener un aposento propio. Deseando recompensar su bondadosa hospitalidad, Eliseo le preguntó qué podía hacer por ella, quizás presentarla al rey o al comandante del ejército. Su respuesta sencilla fue: “Yo habito en medio de mi pueblo”. En otras palabras: “soy feliz con lo que tengo en la vida. Amo a la gente común entre la que vivo. No deseo moverme entre los personajes encumbrados de la sociedad, ni me atrae codearme con gente famosa”. 

¡No cabe duda que era una mujer sabia! Aquellos que nunca están contentos si no se rozan socialmente con los famosos, los acaudalados y los aristócratas a menudo tienen que aprender que la mayoría de la gente más escogida de la tierra nunca aparece en primera plana, o en este caso, en la sección social del periódico.
He tenido roce con los de renombre en el mundo evangélico, pero debo confesar que, en su mayor parte, la experiencia ha sido desengañadora. Cuanto más veo lo que es el bombo publicitario en la prensa evangélica, más decepcionado me siento. Si tengo que elegir, denme a aquellos ciudadanos humildes, honestos y sólidos a quienes este mundo no conoce pero que son bien conocidos en el cielo.

A. W. Tozer describe bien mis sentimientos cuando escribe: “Creo en los santos. Conozco a los comediantes, a los promotores, a los fundadores de diversos movimientos religiosos que ponen su nombre al frente de los edificios para que la gente sepa que ellos los erigieron; conozco a estrellas del deporte que se dicen convertidos... En realidad, lo que debemos desear y tener es la belleza del Señor nuestro Dios resplandeciendo en corazones humanos. Un santo verdadero es una persona magnética y atractiva que vale más que quinientos promotores o religiosos”.

Así que, ¡flores para la mujer de Sunem! por la percepción espiritual de sus palabras: “Yo habito en medio de mi pueblo”.

29 de enero de 2014

Agradecidos por todo

“Sí, Padre, porque así te agradó” (Mat. 11:26).

En la vida de casi todos nosotros hay cosas que nunca habríamos escogido y de las que nos gustaría deshacernos, pero que jamás podrán cambiar. Por ejemplo, los impedimentos físicos o anormalidades. Puede tratarse de una enfermedad crónica o terminal que no nos dejará jamás. Bien puede ser un desorden nervioso o emocional que persiste como invitado inoportuno.

Muchos viven vidas derrotadas, soñando solamente en lo que pudo haber sido y nunca fue. Si nada más hubieran sido más altos. Si tan sólo tuvieran una mejor apariencia. Si solamente hubieran nacido en una familia diferente o fueran de otra raza o sexo. Si sólo tuvieran un cuerpo hecho para sobresalir en atletismo. Si únicamente pudieran tener buena salud.

La lección que tales personas deben aprender es que pueden encontrar la paz si aceptan lo que no puede cambiar. Somos lo que somos por la gracia de Dios. él ha planeado nuestra vidas con amor infinito e infinita sabiduría. Si pudiéramos ver las cosas como él las ve, las habríamos arreglado exactamente como lo hizo. Por lo tanto, debemos decir: “Sí, Padre, porque así te agradó”.

Pero debemos avanzar un paso más. No tenemos que aceptar estas cosas con un espíritu de humilde resignación. Si sabemos que fueron permitidas por un Dios de amor, podemos hacer de ellas causa de alabanza y regocijo. Pablo oró tres veces para que el aguijón en su carne le fuera quitado. Cuando el Señor le prometió gracia para soportarlo, el apóstol exclamó: “De muy buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2Co. 12:9).

Es un signo de madurez espiritual que podamos regocijarnos en las circunstancias aparentemente adversas de la vida, y que las usemos como un medio para glorificar a Dios. Fanny Crosby aprendió la lección temprano en su vida. Cuando tenía tan sólo ocho años, la poetisa ciega escribió:

¡Oh, que niña tan feliz soy
Aunque no puedo ver! 
He resuelto que en el mundo
Contenta viviré.

¡Cuántas bendiciones tengo yo,
Que otros no pueden disfrutar!
Así que, por ser ciega, llorar o suspirar
¡No puedo, ni lo haré!

A vivir agradecidos en todo momento: porque Dios tiene un propósito con todos y por todo.

22 de enero de 2014

Justificados por Jesús

“No ha notado iniquidad en Jacob, ni ha visto perversidad en Israel” (Num. 23:21)


Balaam, el profeta mercenario pronunció una notable verdad cuando dijo que el Dios que todo lo ve no podía ver el pecado en Su pueblo Israel. Lo que resultó cierto para Israel es maravillosamente cierto para el creyente en nuestros días: cuando Dios le mira, no puede encontrar un sólo pecado por el cual castigarle con la muerte eterna. El creyente está “en Cristo”. Esto significa que está ante Dios con toda la perfección y la dignidad de Cristo. Dios te recibe del mismo modo que acoge a Su propio Hijo Amado. Esta es una posición de privilegio inmejorable y que jamás terminará. Por mucho que buscase, no podría encontrar acusación alguna contra aquél que está en Cristo.

Esto se ilustra con un incidente ocurrido a un inglés y su Rolls Royce. Viajaba por Francia durante sus vacaciones cuando repentinamente el eje trasero se rompió. El mecánico local no tuvo recambio para el eje, de modo que llamó por teléfono a Inglaterra. La compañía envió no solamente el eje trasero sino a dos mecánicos para asegurarse que éste se instalara correctamente. El inglés pudo continuar su viaje y más tarde regresó a Inglaterra, esperando que le enviaran la cuenta. Pasaron los meses, y al ver que ésta no llegaba, escribió a la compañía describiendo el incidente y pidió la cuenta. Un poco más adelante recibió una carta de la compañía que decía: “Hemos investigado cuidadosamente en nuestros registros y no encontramos que a un Rolls Royce se le haya roto jamás un eje trasero”. 

Dios puede buscar cuidadosamente en Sus registros y no encontrará jamás en la cuenta del creyente ningún pecado que le condene al infierno. El creyente es acepto en el Amado, y está completo en Cristo. Está revestido de toda la justicia de Dios y goza de una posición perfecta ante él. Puede decir con triunfo y confianza: 

Si primero a mi bendito Salvador alcanzas;
Y de la estima de Dios arrojarle logras,
Si rastro del pecado en Jesús demuestras,
Entonces puedes decirme que no soy limpio.